El año 2026 gira en torno a la ejecución. Las decisiones estratégicas se centran cada vez más en si las inversiones en la planta de producción pueden ampliar la capacidad de producción de una empresa, abriendo el acceso a nuevos tipos de trabajos, tiradas más cortas, mayor variabilidad y aplicaciones que son difíciles de gestionar de forma eficiente solo con los procesos tradicionales.
Esa disciplina se ve sobre todo en cómo está evolucionando la adopción de la tecnología digital, que ya ha entrado en una fase más madura. Las imprentas y las empresas de conversión dedican ahora menos tiempo a lo que la tecnología digital hace posible y más tiempo a evaluar cómo cubre las carencias de producción, se adapta a diferentes escalas, funciona de forma fiable y encaja perfectamente en las operaciones existentes.
A ello contribuye una nueva generación de prensas de producción de hoja suelta y de alimentación continua, desarrolladas para aplicaciones de alta calidad en etiquetas y embalajes, así como para la edición, la impresión transaccional y el correo directo.