El impacto de la inteligencia artificial (IA) en la naturaleza del trabajo ya es irreversible, según informa el FEM. A medida que las empresas de impresión revisan y replantean su forma de trabajar y a quién contratan, el reto consiste en integrar la IA de manera que amplíe las oportunidades.
La IA está reestructurando la forma en que se diseña el trabajo para reducir la repetitividad y el agotamiento, facilitar la toma de decisiones e integrarse como un «compañero de trabajo» en las estructuras organizativas, lo que permite a los empleados centrarse en tareas más valiosas y significativas.
El sector de la impresión se ha basado tradicionalmente en procesos manuales, la destreza artesanal y la precisión mecánica. La IA está redefiniendo estos tres aspectos y automatizando muchas tareas.
Los flujos de trabajo modernos de impresión ahora usan la IA para programar automáticamente los trabajos según los plazos y la disponibilidad de las máquinas, procesar archivos, detectar errores antes de imprimir y optimizar los ajustes de la imprenta en tiempo real. Puede automatizar la elaboración de presupuestos, optimizar el flujo de trabajo y permitir una impresión personalizada basada en los datos de los clientes.