Artículo de Markus Duhme, director general de Koopmann

Si seguimos basándonos en la lógica de producción del pasado, corremos el riesgo de perder relevancia en el mercado de la impresión del futuro. Eso es lo que les dije a nuestros accionistas cuando defendí una de las mayores inversiones que nuestra empresa ha hecho en años.

Como muchas empresas del sector de la impresión, ya contábamos con tecnología que funcionaba, procesos estables y una cartera de clientes consolidada. Sobre el papel, no había ninguna crisis inmediata.

Podríamos haber seguido operando como hasta ahora durante unos años más con nuestra tecnología actual, pero les expliqué que, a largo plazo, no sobreviviríamos así. Esa frase amplió el debate sobre cómo podríamos construir un futuro más sólido.

Afrontar un cambio fundamental

El sector está cambiando. El principio de que las tiradas grandes garantizaban la eficiencia está dando paso a clientes que esperan flexibilidad, personalización y rapidez. Las cantidades por pedido se están reduciendo, mientras que los requisitos de versiones se multiplican. Puede que un cliente siga necesitando 100 000 ejemplares, pero ahora en 200 variantes diferentes. Eso lo cambia todo.

La tecnología offset tradicional tiene dificultades para ofrecer esto de forma rentable. Los tiempos de preparación, la producción de planchas y la complejidad del flujo de trabajo simplemente no se diseñaron para este nivel de personalización.

Nos dimos cuenta de que, si queríamos seguir siendo competitivos en los próximos años, teníamos que replantearnos por completo nuestro modelo de producción.

La tecnología de inyección de tinta ha llegado a un punto de inflexión

En muchas aplicaciones, la calidad de la impresión por inyección de tinta ha alcanzado ya un nivel que le permite competir directamente con la producción offset. Tiempos de preparación más cortos. Flujos de trabajo más rápidos. Sin exposición de planchas. Menos desperdicio. Menor consumo de energía. Mayor uniformidad en la producción. Todos estos factores se combinan para ofrecer agilidad y rentabilidad.

Por eso decidimos invertir en una plataforma de producción de inyección de tinta de alimentación por hojas de nueva generación. De hecho, hicimos nuestro propio folleto corporativo usando tecnología de inyección de tinta para demostrar precisamente eso.

Para nosotros, esto no fue un experimento tecnológico. Fue una decisión empresarial estratégica. Esta máquina de altísima calidad nos permite satisfacer las demandas del mercado de forma rentable. Casi no genera residuos, consume menos electricidad y menos tinta. Todo esto supone un ahorro de costes y es sostenible.

Portada de cuadernillo con acabados de altísima calidad

La innovación genera oportunidades

Uno de los resultados más emocionantes de esta inversión es que nos permite entrar en segmentos de negocio totalmente nuevos.

Durante el último año y medio, nos hemos expandido a la producción de etiquetas personalizadas para plantas, esas que se colocan en macetas y productos de jardinería. Puede que suene a nicho de mercado, pero representa exactamente el tipo de aplicación especializada y con gran variedad que permite la tecnología de impresión moderna.

La capacidad de imprimir en materiales gruesos, de hasta 0,6 milímetros, y ofrecer al mismo tiempo una personalización total abre un sinfín de posibilidades. Cada planta puede llevar, en teoría, una marca única, información específica o incluso un nombre personalizado.

Ahí es donde creo que está el futuro de la impresión: en una producción personalizada, muy específica y orientada a las aplicaciones.

Invertir en el éxito

En mi opinión, el mayor reto del sector de la impresión no es la falta de innovación, sino la falta de capacidad de inversión.

Muchas empresas simplemente no tienen los fondos internos para modernizarse. Al mismo tiempo, las condiciones de financiación se han vuelto cada vez más restrictivas. Los bancos se muestran cautelosos, los márgenes están bajo presión y la incertidumbre desalienta las decisiones audaces.

Como resultado, muchas empresas posponen la transformación todo lo que pueden. Pero los que invierten también tienen ideas sobre cómo avanzar; tienen una visión de futuro. Los que no invierten intentan, sobre todo, mantener a flote el negocio actual.

Por el contrario, tanto los empleados como los clientes notan el impacto de esa inversión: aquí está pasando algo positivo y se respira optimismo. Y una máquina nueva despierta la imaginación.

La impresión no está desapareciendo, pero la economía y las expectativas en torno a ella están cambiando de forma radical. Y creo que el futuro de la impresión pertenece a las empresas dispuestas a reinventar cómo la impresión crea valor.

Por eso he insistido tanto en esta inversión.

Markus Duhme, director general de Koopmann
Markus Duhme, director general de Koopmann

Descubre nuestra tecnología de impresión digital por inyección de tinta.

Compartir: