En toda Europa, la adopción de la IA se ha acelerado a un ritmo para el que pocas organizaciones estaban preparadas. A medida que cada vez hay más herramientas potentes disponibles de forma gratuita en Internet, los empleados pueden sentirse cada vez más tentados a usar sistemas de terceros no autorizados para agilizar tareas, generar contenido o analizar datos. Este uso silencioso y descentralizado de la IA —conocido como «Shadow AI»— es ahora uno de los riesgos potenciales que más rápido crecen en el entorno laboral moderno.
La complejidad de la IA trae consigo nuevos retos y peligros potenciales. Por ejemplo, la BCS (British Computer Society) publicó un análisis detallado en el que advierte de que la IA en la sombra es más peligrosa que la TI en la sombra tradicional, ya que los empleados introducen datos confidenciales en sistemas de IA no regulados, a menudo sin tener ni idea de dónde se procesan o almacenan esos datos. También existe la preocupante posibilidad de que el uso de la IA en la sombra pase desapercibido hasta que surjan problemas: las cifras de Withum sugieren que el 57 % de los empleados ocultan su uso de la IA en el trabajo.
Sin embargo, a pesar de los posibles peligros, no hay motivos para suponer que la IA en la sombra esté motivada por intenciones maliciosas. Más bien, suele surgir porque los empleados quieren trabajar más rápido, resolver problemas de forma creativa y eludir los lentos procesos internos. Pero las consecuencias pueden ser graves: exposición de información empresarial confidencial, incumplimientos del RGPD y de la Ley de IA de la UE, pérdida de propiedad intelectual y resultados incoherentes o inexactos que socavan la toma de decisiones.
En este artículo del blog analizamos los posibles problemas, los riesgos específicos para las organizaciones europeas y las medidas prácticas que las empresas pueden tomar para recuperar el control, sin frenar la innovación.